La economía circular está pasando del discurso a la planta: cada vez más industrias convierten sus residuos en insumos de otras cadenas productivas, transformando un costo de disposición en un ingreso o, al menos, en un ahorro.
Los ejemplos se multiplican: descartes agroindustriales que se vuelven alimento animal o biomasa, recortes metálicos que retornan a la fundición, plásticos industriales que se reincorporan al proceso. Los parques industriales empiezan a mapear estas sinergias entre vecinos.
Los especialistas remarcan que la circularidad bien diseñada no es filantropía ambiental: es eficiencia económica con beneficio ambiental incluido.