La huella de carbono dejó de ser un tema de multinacionales: los mercados internacionales empiezan a pedir números concretos a toda la cadena de valor, y las pymes exportadoras están recibiendo los primeros cuestionarios de sus clientes.
La buena noticia es que medir es más accesible de lo que parece: existen metodologías simplificadas y programas sectoriales de acompañamiento. Y el subproducto de medir suele ser encontrar ineficiencias energéticas que pagan el ejercicio completo.
Los consultores recomiendan empezar ahora y de manera simple: el que llega con los deberes hechos convierte la exigencia ambiental en ventaja comercial.