En las plantas industriales del interior hay un recambio generacional en marcha: los egresados de las escuelas técnicas llegan con una relación natural con la tecnología que está acelerando la modernización desde adentro.
Los jefes de planta lo describen igual en todos lados: los jóvenes técnicos no le temen al equipo nuevo, documentan lo que hacen y proponen mejoras. Las empresas que les dan espacio —y un plan de carrera— logran retenerlos; las que no, los ven partir.
La alianza escuela técnica–empresa aparece una vez más como la inversión de mejor retorno para el entramado productivo local.