La expansión del maíz tardío está modificando la planificación de las últimas campañas. Con una ventana de siembra más amplia, los productores ganan flexibilidad frente al clima, pero el calendario de cosecha se corre y obliga a repensar la logística de camiones, secado y almacenaje.
Los contratistas señalan que la superposición de labores entre fina y gruesa exige más coordinación que hace cinco años. El silo bolsa sigue siendo la herramienta que descomprime los picos, mientras los acopios ajustan turnos para evitar cuellos de botella en las plantas.
Especialistas del sector coinciden en que la clave de la próxima campaña pasará por anticipar contratos de flete y asegurar capacidad de secado antes del pico de trilla.