El crecimiento de la actividad en los yacimientos no convencionales viene acompañado de un dato menos visible pero decisivo: la participación creciente de proveedores locales en servicios, mantenimiento, transporte y fabricación de componentes.
Las pymes que lograron certificar estándares de la industria petrolera reportan carteras de pedidos en expansión y planes de incorporación de personal. El efecto derrame alcanza a la metalurgia, la logística pesada y los servicios de ingeniería de las provincias productoras.
Los especialistas advierten que sostener ese derrame exige previsibilidad regulatoria y financiamiento de capital de trabajo acorde a los plazos de pago del sector.