La metalmecánica argentina atraviesa una modernización selectiva pero sostenida. Los talleres que abastecen cadenas exportadoras son los primeros en incorporar robótica colaborativa, instrumentos de medición digital y sistemas de trazabilidad de piezas.
El motor del cambio es la exigencia de los clientes: las terminales y los compradores internacionales auditan procesos y piden certificaciones que hace una década eran excepcionales. La inversión en calidad, coinciden los empresarios, ya no es opcional para quien quiere crecer.
El desafío pendiente es la formación de mano de obra: la demanda de operadores de CNC y soldadores calificados supera con holgura la oferta disponible.