La campaña citrícola del NOA cierra con un balance positivo: la calidad de la fruta acompañó y los mercados externos convalidaron una demanda firme, tanto para la fruta fresca como para los derivados industriales.
Los empaques trabajaron a buen ritmo y el empleo estacional alcanzó registros superiores a los de la campaña previa. La sanidad del monte cítrico, coinciden los técnicos, sigue siendo la inversión que mejor paga en el largo plazo.
El desafío estructural continúa siendo la logística: acortar los tiempos a puerto es la llave para competir mejor en los mercados más exigentes.