Lo que hace una década era tecnología de nicho hoy es condición de contratación: monitores de siembra, dosis variable y mapas de rinde forman parte del paquete básico que los productores esperan de un contratista de servicios.
El salto se explica por el costo de los insumos. Ajustar la dosis de semilla y fertilizante por ambiente permite recortar gastos sin resignar rinde, y la información que queda georreferenciada alimenta las decisiones de la campaña siguiente.
Las empresas de tecnología agrícola del interior ven un mercado en expansión, con la capacitación de operarios como el principal cuello de botella para seguir creciendo.