La logística argentina vive su propia mudanza: las empresas descentralizan inventarios hacia centros de distribución regionales para acortar plazos de entrega y bajar el costo del último kilómetro, el más caro de toda la cadena.
El comercio electrónico aceleró la tendencia. Entregar en 24 horas fuera de los grandes centros urbanos exige stock cerca del cliente, y eso reactivó la demanda de depósitos en ciudades intermedias con buena conexión a rutas troncales.
Los operadores logísticos anticipan que la próxima frontera es la colaboración entre empresas: compartir depósito y flota para llegar donde solos no llegan.