El turismo de reuniones recuperó protagonismo: congresos profesionales, ferias comerciales y eventos corporativos explican una porción creciente de la ocupación hotelera urbana, con un gasto por visitante que duplica al del turista vacacional.
Las ciudades con centros de convenciones activos y buena conectividad aérea corren con ventaja. Los burós de convenciones locales trabajan con años de anticipación para captar sedes de eventos nacionales e internacionales.
El efecto derrama alcanza a la gastronomía, el transporte y los servicios audiovisuales: cada congreso, calculan los operadores, moviliza a decenas de proveedores locales.