El negocio ganadero atraviesa un recambio silencioso: cada vez más establecimientos incorporan genética probada y protocolos de manejo que se traducen en mejores índices de preñez y destete. La diferencia entre el promedio y los planteos de punta sigue siendo amplia.
Los asesores destacan que la inversión inicial en sanidad y nutrición se recupera rápido cuando se mide el resultado por kilos producidos por hectárea. La recría bien planificada, señalan, es la etapa donde más se define la rentabilidad del ciclo completo.
Con una demanda internacional firme para la carne de calidad, el margen para profesionalizar el rodeo aparece como la oportunidad más concreta del sector.